HOMILIA FIESTA
DE NTRA. SEÑORA DEL CARMEN
Lecturas:
Proverbios
8, 22-31;
Gálatas
4, 4-7;
Juan
2, 1-11
1. Alegres y con
traje de fiesta estamos reunidos en torno al altar, porque queremos alabar y
bendecir a nuestro Dios por haber hecho tan grande, tan santa y tan guapa a la
mujer que es su Madre y también nuestra, y porque queremos honrarla y venerarla
con todo el corazón, bajo la advocación de Nuestra Sra. del Carmen, Patrona de
nuestro pueblo.
2. La advocación
Virgen del Carménanos conecta con el monte Carmelo en Israel. Se trata de una
cordillera sobre el Mediterráneo que tiene 26 Kms, de largo, 7 Kms, de ancho, y
550 m, en su parte más alta. En sus faldas existen muchas cuevas naturales, en
lasque vivían los eremitas, entre ellos, el gran profeta Elías, que vivió nueve
siglos antes del nacimiento de Cristo. En tiempos del profeta, hubo una sequía
que duró tres años seguidos con lo que eso llevaba consigo de miseria para el
pueblo judío.
Postrado en
tierra, en la falda del monte Carmelo, Elías oró fervientemente al Señor, para
que viniera la lluvia. Al terminar su oración, mandó a su criado que subiera a
la parte que da al mar para comprobar si venía la lluvia. El criado informó al profeta:
una nube...como la palma de la mano de un hombre sube del mar. Poco después, la
lluvia llegó y desapareció
La sequía. Según
una tradición, esa nubecilla era símbolo de la Virgen, detrás de la cual, vino
Cristo con la lluvia de la gracia.
3. Inspirándose
en el espíritu de Elías, un grupo de devotos de Tierra Santa, procedentes de Occidente,
se estableció en el Carmelo, antes del siglo XI, para hacer oración y
penitencia. Movidos por su gran amor a la Virgen, la escogieron como Patrona y
construyeron el primer templo del Carmelo en su honor. A causa de la
persecución musulmana, algunos huyeron a Europa y, de ellos, surgió la Orden
Carmelita.
Y fue el año
1246, cuando eligieron como general de la Orden al que sería san Simón Stock,
el cual vio que, sin una intervención de la Virgen, la Orden desaparecería
pronto. Para que esto no ocurriera, recurrió a María y puso la Orden bajo su
protección, llamándola en so oración Flor del Carmelo y Estrella del Mar.
En respuesta a
esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251, se le apareció la Santísima
Virgen y le dio el escapulario con esta promesa: quien muera con el escapulario
no sufrirá el fuego eterno.
Aunque, en
principio, el escapulario era para los carmelitas, la Iglesia lo extendió a
todos los católicos. El mismo p apa Juan Pablo II manifestó en una ocasión: también yo
llevo mi escapulario desde hace mucho tiempo.
4. Al rememorar
la historia del la Virgen del Carmen dándonos el escapulario y, al estar
celebrándola como Patrona de nuestro pueblo, todos, por amor a la Virgen del
Carmen, podíamos sacar éstos o parecidos compromisos:
En primer lugar,
alabar a Dios y darle gracias por haber hecho tan grande y tan santa a la
Virgen, Virgen del Carmen, teniendo en cuenta estas frases del Evangelio:
· Me
felicitarán todas las generaciones, porque el poderosa hecho obras grandes por
mí.
· Bendita
tú entre todas las mujeres.
· Bienaventurada
tú que has creído
Con gozo, con
fuerza y con entusiasmo le decimos a la Virgen del Carmen para gloria de Dios:
¡Bendita, bienaventurada, dichosa tú que creíste y, por eso, el que lo puede
todo hizo en ti cosas grandes por encima de todas la mujeres!
Pero, como no
nos conformamos con ensalzarla, nos comprometemos, además, a amarla
entrañablemente, más que en este año que ha pasado. Amor que intentaremos que
se traduzca en...
· Procurar
ser todo de la Virgen. Como Juan Pablo II, totus
tuus.
· Imitarla
en sus virtudes. Hemos de tener a gala el parecernos a nuestra Madre del cielo.
· Acudir
a Ella con confianza, como San Simón Stock, y como enseña san Bernardo: Si se
levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las
tribulaciones, mira a la Estrella, invoca a María
Si la ira, la
avaricia, el placer carnal arrastra con violencia la barquilla de tu alma, mira
a María
En los peligros,
en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María...Si te tiene
de su mano, no caerás. Por último, aceptar y cumplir su invitación: haced lo
que Él os diga.
El escapulario y
su promesa no son una protección mágica, ni una dispensa de las exigencias del
Evangelio.
Son, más bien,
un compromiso de hacer siempre y en todo lo que Jesús nos enseñó y nos manda.
La Virgen del
Carmen y el mismo escapulario nos piden una mayor exigencia en el modo de vivir
la vida cristiana
5. A la Virgen
del Carmen le decimos cada uno:
Madre del
Carmelo:
A tus manos
ponemos nuestras plegarias: acógelas.
Tenemos mil
dificultades: ayúdanos.
De los enemigos
del alma: sálvanos.
En nuestros
desaciertos: ilumínanos.
En nuestras
dudas y penas: confórtanos.
En nuestras
enfermedades: fortalécenos.
Cuando nos
desprecien por ser fieles a tu Hijo: anímanos.
En las
tentaciones: defiéndenos.
En horas
difíciles: consuélanos.
Con tu corazón
maternal: ámanos.
Con tu inmenso
poder: protégenos.
Y en tus brazos
al expirar: recíbenos.
Virgen del
Carmen, ruega por nosotros
Ahora y en la
hora nuestra muerte.
Amén
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